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miércoles, 20 de abril de 2016

Modelo de honradez

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 •  Una de las funciones más importantes que el Administrador de Fincas debe desempeñar es la de transmitir a todos los gremios, empresas, clientes, administrados, empleados, etc. que, por encima de todo, la honradez es la premisa fundamental en la prestación de sus servicios.

De nada servirían actuaciones comerciales llamativas, políticas agresivas de captación, criterios empresariales novedosos, etc., si todo ello no se ve respaldado por una honradez a toda prueba, una honradez que traspase si cabe los límites de lo habitual, en el sentido de que además de ponerla en práctica, seamos capaces de difundirla e inculcarla a todos los que se relacionan con nosotros en los numerosos ámbitos que las Comunidades nos permiten.

 • Desde el más humilde de los profesionales hasta la empresa más expandida, todos son importantes a la hora de captar la idea de que la honradez en todos los aspectos y sobre todo en la relación comercial es fundamental.

Que estos profesionales, gremios o empresas sean capaces a su vez de proclamar y contagiar esta misma honradez al resto de personas del entorno, a las Comunidades, a los propietarios, al resto de empresas y gremios, a toda la sociedad en general, permitirá que el Administrador de Fincas como profesional dedicado en exclusiva a las Comunidades adquiera un prestigio y una implantación profesional que dignifique su actuación.

Lamentablemente, todavía nos podemos encontrar con profesionales que ofrecen sus comisiones a terceras personas por la realización de trabajos en las Comunidades. Desterrar estas prácticas es tarea de todos y del Administrador sobre todo.

No parece lógico, ni moralmente ético, que se incrementen presupuestos y facturas que finalmente paga la Comunidad para dar cabida a ventajas y favoritismos a la hora de la selección de la empresa o gremio. Deplorable, como calificativo más suave, podríamos decir que constituye la práctica del Administrador que percibe parte de sus retribuciones a través de estas empresas o profesionales, y se dedica paralelamente a ofrecer sus servicios a precios más económicos que los habituales o recomendados.

Los costos de unos servicios profesionales como los del Administrador de Fincas son por todos conocidos; el mantenimiento de un despacho y de unos estándares de servicios y calidad dignos tienen un precio que no permiten el cobro de honorarios irrisorios para captar más clientes; máxime cuando estos “profesionales” de pacotilla, deben complementar sus ingresos con percepciones irregulares desde el punto de vista ético y moral.

 • Nuestros clientes, administrados y profesionales deben conocer que los honorarios del administrado son el justo fruto de un trabajo honrado y que las Comunidades que intentan o permiten abaratar en este importante servicio, probablemente lo hacen a costa de permitir el pago de cantidades por otros conductos que, finalmente siempre paga la Comunidad.

Un Administrador de Fincas que debe prestar un servicio por debajo del costo, puede ocasionar un mayor gasto a la Comunidad en muchos de los capítulos que configuran el presupuesto. No nos engañemos, un buen servicio profesional de un Administrador de Fincas puede ahorrarle a la Comunidad mucho dinero y no precisamente en la factura de sus honorarios.

Pacificador de la comunidad

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 • En numerosas ocasiones la actividad propia de las Comunidades de Propietarios desencadena entre los propietarios situaciones conflictivas generadas fundamentalmente por el ímpetu en defender los intereses privativos sobre los comunes; defensa que, en muchos casos, roza con actitudes egoístas e insolidarias.

Cuando el Administrador debe entrar en escena en estas situaciones, corre el riesgo de parecer partidista y poco ecuánime, por ello se deben extremar las precauciones. Saber conducir los intereses privativos de tal forma que no choquen con los comunitarios constituye todo un arte, que en la mayoría de los casos, tiene que ver con la experiencia adquirida tanto como con las cualidades personales.

El Administrador, además de constituirse en garante de la defensa de los intereses legítimos de la Comunidad, y por ende, en el de todos los propietarios, no puede promover permanentemente actuaciones drásticas que judicialicen constantemente el funcionamiento cotidiano de la Comunidad.

Una Comunidad con constantes enfrentamientos, con pleitos permanentes, con situaciones de clara intolerancia entre sus copropietarios, genera un clima de malestar y discordia que la hace insufrible. Determinar los límites de la normal tolerancia entre propietarios, depende en gran medida que el Administrador sea capaz de transmitir a los propietarios unos criterios de convivencia Y respeto, a la vez que tolerancia hacia actitudes de otros propietarios que puedan parecer más radicales.

Debemos comenzar a dar ejemplo de que todos los días y en todos los aspectos de la vida tenemos que ceder en ocasiones. No siempre se puede imponer nuestro criterio al resto de personas, ni tienen que comulgar con nuestras ideas. Tenemos que ser capaces además de admitir democráticamente las decisiones mayoritarias, que, como tales, ya se presuponen convenientes para la Comunidad, aunque en muchos casos no coincidan con nuestros deseos.

Cuando seamos capaces de plasmar todo esto en la convivencia de la Comunidad, podremos decir que estamos realmente creando un clima adecuado en el seno de la Comunidad. Dejemos los tribunales para las situaciones realmente imprescindibles. El respeto a los demás, la tolerancia y saber admitir las decisiones, constituyen premisas que regulan por encima de todo, junto con el sentido común, la convivencia en la Comunidad.

Experto multidisciplinar

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 • La Administración de Fincas ha experimentado en los últimos años una profunda evolución para adaptarse a las nuevas necesidades y a las crecientes exigencias de las Comunidades de Propietarios. El Administrador de Fincas ha debido realizar un considerable esfuerzo para actualizar sus conocimientos y responder satisfactoriamente a lo que la sociedad espera de él: que sea un auténtico profesional experto en un gran número de cuestiones. Este esfuerzo tendría que ser conocido por nuestros clientes para que contribuyera a un reconocimiento y prestigio de la profesión.

Deberían quedar lejos aquellos tiempos en los que el Administrador de Fincas era un mero contable de la Comunidad, al que confiar los fondos de la misma, y digo deberían, por cuanto, lamentablemente, existen en la actualidad Administradores que siguen considerando como única misión la labor estrictamente contable y de rendición de cuentas, con lo que se limitan a ofrecer a las Comunidades de Propietarios una mínima parte de lo que éstas demandan.

Contrasta con esta postura la de quienes, preocupados por la evolución y mejora de los servicios, consideramos que las Comunidades precisan servicios más completos y especializados. Las circunstancias del mercado y gestión actuales, exigen que el Administrador de Fincas esté permanentemente en contacto con todos los sectores que, directa o indirectamente, afectan o pueden afectar en algún momento a las Comunidades de Propietarios.

 • El Administrador de Fincas necesita estar familiarizado con las nuevas tecnologías. En su despacho no pueden faltar los más novedosos avances informáticos (redes, ordenadores, programas y aplicaciones, etc.) que le permitan agilizar el tratamiento de los datos para poder dedicar el mayor tiempo posible a la gestión personal de sus clientes.

Tiene, además, que apostar por la integración de las posibilidades que Internet ofrece para la mejora en la gestión: comunicación on line con las entidades bancarias; correo electrónico con clientes y proveedores, empresas, etc.; gestiones más rápidas y seguras para las Comunidades vía Internet (denuncias en Policía Nacional, tramitaciones en Hacienda, gestión ante la Seguridad Social de altas bajas, cotizaciones, seguros sociales, etc.)

 • El Administrador de Fincas necesita ser experto en multitud de materias para que, sin llegar al grado de especialización de los técnicos específicos en cada sector, sepa aportar en cada momento y a cada problema la solución, gremio y procedimiento correctos. Sirvan algunos ejemplos de cuestiones en las que el Administrador de Fincas tiene que intervenir si quiere que sus administrados dispongan de un buen servicio:

Antenas de Telefonía móvil o fija en los edificios
Este aspecto, que en estos momentos plantea una problemática de candente actualidad, requiere un conocimiento de numerosos factores: desarrollo de la normativa legal; negociación económica para alcanzar, en su caso, una contraprestación adecuada para la Comunidad; inclusión de cláusulas y garantías contractuales a favor de la Comunidad, etc.

Construcción
En este, ya de por sí, amplísimo campo, el Administrador de Fincas requiere una completa actualización de conocimientos para que los problemas de las Comunidades tengan una correcta gestión:

• Saneamiento, tuberías desagües, agua potable, calefacción, agua caliente, etc.
• Impermeabilización y pavimentos.
• Lesiones estructurales
• Fachadas, cubiertas.
• Pintura, decoración
• Extinción y sistemas de seguridad
• Cerrajería, carpintería.
• Combustibles: criterios de rentabilidad para la Comunidad, medidas de protección del medio ambiente, nuevos sistemas de control energético, etc.
• Antenas de televisión y sus múltiples posibilidades: plataformas digitales, red de cable, vía satélite, etc.

Organismos oficiales
 • Precisa conocer en cada momento las posibles subvenciones de los distintos organismos (D.G.A, Ayuntamiento, I.D.A.E., etc.) para ponerlas a disposición de los clientes, colaborando eficazmente en la gestión para su obtención.

Asesoramiento tanto en materia legal (Ley de Propiedad Horizontal, Legislación laboral, Legislación constructiva, Ordenanzas Municipales, etc.) como en cualquier aspecto que el cliente demande y que tengamos posibilidad de prestarle.

Relaciones humanas
 • Necesariamente, el desarrollo de la profesión, precisa de unas elevadas dotes de habilidad en el trato personal, tanto con sus clientes directos (propietarios y presidentes) como con el resto de personas que intervienen en la amplia gestión: empleados de las Comunidades y proveedores, profesionales y gremios, con un claro objetivo, el de obtener el mejor servicio para la Comunidad, al mejor precio posible y, además, transmitir e implantar la honradez y profesionalidad como directrices fundamentales.

 • La Comunidad de Propietarios es, al fin y al cabo, un mundo en pequeño, un pequeño planeta, en el que tienen cabida y representación, a menor escala, las actividades de nuestro entorno cotidiano. Es el órgano más próximo a nuestra labor diaria, con el que tomamos un contacto permanentemente y del que, necesariamente, todos precisamos participar en un nivel u otro. Nuestra obligación ética y moral ha de ser la de estar constantemente informados en todos los temas que afectan a nuestras comunidades para ofrecerles el mejor servicio posible, reto que, sin duda, contribuirá a dignificar la profesión del Administrador de Fincas.

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